
Jueces recibiendo reconocimiento por haber participado en el Pitchapalooza. Foto: ASPIRE
El ganador es…
Ocean Guard fue el proyecto seleccionado como ganador. Este proyecto surge como una respuesta directa a la problemática de las mareas rojas, un tema de gran preocupación a nivel mundial. En Guatemala, un país costero, y en muchas partes del mundo, las mareas rojas han impactado en la calidad de vida de muchas personas, evidenciando la necesidad urgente de encontrar soluciones efectivas.
Ocean Guard presenta una solución innovadora: una prueba de detección de infecciones causadas por dinoflagelados, los organismos responsables de las mareas rojas. Este enfoque se ha vuelto crucial en un momento en el que el cambio climático está creando fenómenos como olas de calor y sequías, lo que a su vez contribuye a la proliferación de algas nocivas en las costas, conocidas como mareas rojas.
Ante este panorama, Ocean Guard ofrece una solución inmediata y accesible que no requiere de laboratorios especializados ni pruebas complejas. Esta innovadora prueba permite una detección rápida, poniendo la salud al alcance de todos de manera eficaz. Ocean Guard emerge como una respuesta fundamental para proteger la salud pública y el bienestar de las comunidades costeras.
Franz Forkel, integrante del grupo ganador, comentó que el haber participado en el Pitchapalooza fue una gran oportunidad. Para Forkel, el festival sirvió como incentivo para creer en sus ideas de emprendimiento: “el curso causó un gran impacto en mí, yo al ser un estudiante de ciencias al final influyó en mí, en que mis ideas son buenas y pueden llevarse al mundo de los negocios y que puedo emprender”.

Estudiante presentando el emprendimiento Ocean Guard, una prueba rápida de mariscos infectados. Foto: ASPIRE
El ganador se sumergió en el papel de emprendedor, logrando transmitir con éxito su idea de negocio y traducir los conceptos técnicos a un lenguaje empresarial que fuera fácil de comprender, lo cual contribuyó a su éxito.
El segundo lugar…
FreshFare, un proyecto innovador que obtuvo el segundo lugar en el festival, tiene como objetivo abordar el problema de los excedentes de comida en restaurantes al ofrecer los excedentes a precios reducidos, mediante una aplicación que conecta a los consumidores con una variedad de restaurantes, aprovechando así una oportunidad latente en la región.
Según FAO (2023): “América Latina enfrenta la pérdida alarmante de 220 millones de toneladas de alimentos, valorados en 150 mil millones de dólares”. Una problemática que FreshFare busca mitigar al mismo tiempo que satisface la demanda de una gran parte de la población. Este emprendimiento también ofrece una solución práctica y económica para aquellos que buscan opciones alimenticias accesibles.
Este innovador concepto promueve la sostenibilidad y la eficiencia en el sector alimentario. También ofrece una oportunidad lucrativa para los restaurantes participantes. Con una comisión por cada transacción realizada a través de su aplicación, el proyecto muestra un modelo de negocio escalable y rentable en el mercado latinoamericano.
Edgar Chen integrante de FreshFare compartió que: “fue una actividad emocionante y retadora, porque vender una idea de negocios en un escenario frente a un jurado no es fácil, pero brinda grandes aprendizajes y es una excelente herramienta para aplicar todo lo aprendido durante el curso de Emprendimiento e Innovación”. Además, mencionó que el proyecto ASPIRE ha impactado en su vida profesional. El año pasado, se inscribió en el curso CREA Formación donde tuvo la oportunidad de adquirir conocimientos sobre emprendimiento y desarrollar habilidades útiles para el ámbito empresarial.
En conclusión, el Festival Pitchapalooza fue un espacio donde la creatividad, la pasión y la visión empresarial de los estudiantes brillaron. Desde la presentación de proyectos innovadores hasta el reconocimiento de soluciones impactantes como Ocean Guard y FreshFare, el festival demostró el poder del emprendimiento para generar cambios significativos en la sociedad. Estas experiencias fortalecen el compromiso de los estudiantes con el emprendimiento y la innovación, preparándose para convertirse en líderes de cambio en el futuro.
Fomentando el emprendimiento en el ecosistema
El Pitchapalooza es un espacio que fomenta y activa el ecosistema de emprendimiento donde los estudiantes pueden convivir y discutir ideas innovadoras. El equipo de emprendimiento del proyecto ASPIRE compartió un inspirador relato: dos estudiantes se acercaron a su oficina tras haber sido incentivados por la actividad. Animados por la energía que despertó sus propias ideas empresariales, se sintieron motivados y preguntaron si podrían presentarse en el próximo festival.
Este tipo de experiencias fortalecen el compromiso de los estudiantes con el emprendimiento y la innovación, brindándoles la oportunidad de explorar el mundo empresarial en sus carreras. Como en el caso de Franz Forkel, esta formación en emprendimiento puede abrirles las puertas a un mundo de posibilidades que quizás no habían considerado antes.
En conclusión, es el conjunto de todas las iniciativas de emprendimiento y la constante presencia del tema en el campus los factores que contribuyen de manera significativa a este ecosistema. Estas actividades no sólo inspiran a los estudiantes, sino que también los motivan a buscar oportunidades para desarrollar sus ideas y materializarlas en proyectos empresariales concretos.

Estudiantes compartiendo sobre emprendimiento. Foto: ASPIRE
Sobre ASPIRE
Alianzas Sostenibles para la Innovación, Investigación y Emprendimiento (ASPIRE) es un proyecto de cinco años y US $15 millones de dólares, financiado por USAID e implementado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad del Valle de Guatemala (UVG) y la Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT) con el objetivo de crear un modelo replicable de clase mundial sobre cómo las universidades y sus colaboraciones con el sector privado, gobierno y comunidades locales, pueden responder a las necesidades locales y regionales de desarrollo. El proyecto pone en práctica un enfoque de colaboración, basado en la experiencia de MIT en el ecosistema de la innovación.